Aprender a aceptar aquello que no podemos cambiar también forma parte del bienestar emocional.
La frustración es una emoción que aparece cuando las cosas no salen como esperábamos, cuando no conseguimos aquello que queremos o cuando nos encontramos con un obstáculo que nos impide alcanzar un objetivo.
Es una emoción normal que forma parte de nuestra vida. Todos podemos sentir frustración en algún momento, pero la manera en que respondemos ante ella puede influir en nuestro bienestar y en nuestra manera de actuar.
¿Por qué nos frustramos?
Nuestras expectativas tienen un papel importante en la frustración. Cuando esperamos que una situación sea de una determinada manera y finalmente no lo es, podemos sentir rabia, impotencia, tristeza o desánimo.
Un error, una espera, un cambio de planes, no conseguir un objetivo o encontrarnos ante una situación que no depende de nosotros son ejemplos habituales de situaciones que pueden generar frustración.
Además, algunos pensamientos pueden intensificar esta emoción. Pensar «esto no debería pasar», «no puedo soportarlo» o «siempre me pasa lo mismo» puede hacer que el malestar sea todavía más intenso.
¿Cómo podemos afrontar mejor la frustración?
Aceptar que no todo depende de nosotros. Hay situaciones que no podemos controlar. Aceptarlo nos permite centrarnos en aquello que sí podemos hacer.
Identificar nuestros pensamientos. Observar qué nos estamos diciendo cuando estamos frustrados puede ayudarnos a detectar pensamientos exagerados o poco realistas y tomar cierta distancia.
Hacer una pausa antes de reaccionar. Cuando la frustración es intensa, podemos reaccionar de manera impulsiva. Darnos unos minutos, respirar y alejarnos momentáneamente de la situación puede ayudarnos a responder con más calma.
Aprender de los errores. No conseguir lo que queríamos también puede ser una oportunidad para entender qué ha ocurrido y pensar qué podemos hacer de manera diferente la próxima vez.
Aprender a tolerar el malestar. No siempre es necesario evitar aquello que nos genera frustración. Aprender que podemos sentir esta emoción sin tener que actuar inmediatamente nos ayuda a desarrollar una mayor tolerancia.
La frustración forma parte de la vida
No podemos evitar todas las situaciones que nos generan frustración. Habrá momentos en los que las cosas no saldrán como esperábamos, tendremos que esperar o nos encontraremos con dificultades.
El objetivo no es dejar de sentir frustración, sino aprender a afrontarla de una manera que nos permita seguir avanzando.
Si la frustración es muy intensa, aparece con frecuencia o interfiere en nuestras relaciones, el trabajo o nuestro bienestar, hablar con un profesional de la psicología puede ayudarnos a comprender qué está ocurriendo y encontrar recursos para afrontar estas situaciones.
