Recuperar los hábitos sin dejar de lado el descanso y los momentos que nos hacen sentir bien.
Septiembre llega con la vuelta al trabajo, a los estudios, a los horarios y a las responsabilidades. Después de un verano con más tiempo libre, recuperar el ritmo habitual puede requerir un periodo de adaptación.
Pero volver a la rutina no significa tener que dejar atrás todo aquello que nos ha hecho sentir bien durante las vacaciones. Podemos recuperar nuestras obligaciones y, al mismo tiempo, conservar algunos espacios para nosotros.
Volver poco a poco
No es necesario recuperar todos los hábitos de golpe. Volver progresivamente a los horarios habituales puede facilitar la adaptación y evitar que los primeros días se conviertan en una fuente de estrés.
Darnos tiempo para recuperar el ritmo también es una manera de cuidarnos.
No dejes de lado el descanso
Durante las vacaciones es habitual disponer de más tiempo para descansar y desconectar. Con la vuelta a la rutina, estos momentos pueden reducirse, pero no deberían desaparecer.
Reservar un momento para descansar, hacer alguna actividad que nos guste o simplemente desconectar de las obligaciones puede ayudarnos a mantener el bienestar.
Recuperar los hábitos sin presión
Con la vuelta a la rutina, es habitual querer recuperar de golpe todos los horarios y hábitos del día a día. Pero intentar hacerlo todo desde el primer momento puede generar una presión innecesaria.
Establecer prioridades e ir incorporando los hábitos de manera progresiva puede ayudarnos a recuperar el ritmo sin exigirnos más de lo necesario.
Escucha cómo te sientes
Sentir algo de cansancio o dificultad para adaptarnos durante los primeros días es habitual. Lo más importante es darnos tiempo y prestar atención a cómo nos encontramos.
Si este malestar se mantiene o empieza a afectar a diferentes ámbitos de nuestra vida, es importante no ignorarlo y valorar qué podemos hacer para recuperar nuestro bienestar.
Hacer compatible la rutina con el bienestar
La vuelta a la rutina no tiene por qué significar volver a un ritmo en el que nos dejemos a nosotros mismos en segundo plano.
Este septiembre podemos aprovechar para recuperar nuestras responsabilidades sin olvidar aquellas cosas que nos ayudan a sentirnos bien.
No se trata de mantener las vacaciones, sino de encontrar un ritmo que también tenga espacio para nuestro bienestar.
