Consejos para conseguir tus propósitos de año nuevo

Por un lado el año nuevo supone una manera de cerrar el año anterior, en el que nos replanteamos de dónde venimos, cómo estamos y hacia dónde queremos ir, también el año nuevo nos marca un inicio, un nuevo comienzo, que hará que lo veamos como una nueva oportunidad para intentar hacer las cosas bien y llegar a ser mejor personas. Ya lo dicen "año nuevo vida nueva", y es que las personas necesitamos tener nuevos propósitos que nos permitan dar un sentido a quienes somos y que queremos en la vida.

Los propósitos más comunes son hacer ejercicio, dejar de fumar, aprender algo, mejorar la alimentación, viajar, etc... pero aún así, no debemos olvidar que puede haber otros propósitos más complejos que requieran una ayuda psicológica a nivel profesional como sería; superar un miedo o una ansiedad (miedo a volar, a hablar con público...), superar una drogadicción, mejorar la relación con los demás (una pareja, un padre o un hermano), o conocerse mejor a uno mismo.

 

¿Por qué nos cuesta tanto cumplir los propósitos?

El propósito es la intención o ánimo de hacer o dejar de hacer algo, pero por muy buenas intenciones que tengamos o motivados que estemos con esto no es suficiente ya que llevar a cabo un propósito requerirá de un proceso en el que deberemos pacientes, constantes y, sobre todo, deberemos saber enfocarlo, es decir, deberemos saberlo formular el propósito de una forma adecuada para que podamos cumplirlo.

 

¿Cómo deben ser estos propósitos para poder cumplirlos?

El propósito deberá cumplir 5 requisitos:

1- Realista: El propósito debe ser coherente.

Por ejemplo: no podemos proponernos subir al Everest o ganar el maratón de Nueva York si nunca hemos hecho ejercicio. Lo más indicado sería empezar por ir a correr dos o tres días a la semana.

 2- Específico: Un propósito ambiguo no nos ayudará puesto que no lo tendremos claro, cuanto más concreto mejor.

Por ejemplo: en lugar de proponernos comer más sano, sería comer fruta y verdura todos los lunes, miércoles y viernes.

3- Mensurable: Poder cuantificar el propósito nos ayudará a tener un mayor control y seguimiento.

Por ejemplo: en lugar de proponer beber menos alcohol, sería beber una copa de vino una vez por semana.

4- Factible: El propósito debe estar adaptado a nuestras posibilidades y, sobre todo, no debe suponer un gran sacrificio, debemos hacerlo fácil y progresivo, para ir viendo pequeños resultados que nos motiven a seguir.

Por ejemplo: Si nos proponemos aprobar una oposición, no pretendemos estudiar 8 horas diarias si no estamos acostumbrados a hacerlo ya que no lo aguantaremos, lo indicado sería, dependiendo de nuestras posibilidades y capacidades, empezar estudiando una o dos horas por la mañana y una hora o dos por la tarde, y poco a poco aumentar de forma graduada el tiempo de estudio a medida que se vaya acercando el día del examen y hayamos ejercido el hábito de estudiar.

5- Límite de tiempo: El hecho de ponernos una fecha límite para empezar a hacer el propósito, nos ayudará a mentalizarnos y no procrastinar la fecha de inicio.

Por ejemplo: En lugar de proponer dejar de fumar, sería empezar dejar de fumar el día 15 de enero.

 

¿Qué debemos hacer para mantener el propósito y no dejarlo?

 

  • Empezar por un propósito y no querer hacer muchos a la vez.

 

  • Incorporar el propósito en nuestro cuadrante semanal que nos sirva de rutina para tomar el hábito.

 

  • El simple hecho de escribir el propósito en un papel (que haremos, cuándo lo haremos y cómo lo haremos) nos ayudará a especificarlo, hacerlo más objetivo y favorecerá una mayor mentalización del propósito. Asimismo, este escrito también puede servirnos de recordatorio para ir interiorizando la conducta a seguir.

 

  • Tener un registro para ir viendo el seguimiento de nuestro propósito, servirá para reforzarnos al ver que lo vamos cumpliendo, así como para identificar cuáles son las dificultades que nos vamos encontrando en el proceso.

 

  • Establecer un sistema de recompensa por cada vez que hayamos conseguido dar un paso para conseguir propósito. Por ejemplo: Si quiero aprender un idioma nuevo, cada vez que salir de clase me refuerzo saliendo con mis compañeros yendo a tomar algo. Esto permitirá reforzar la conducta y motivarnos a seguir con el propósito.

 

  • Tomar conciencia de los pensamientos negativos que pueden surgir. Identificarlos y no recrearnos en ellos, absteniéndonos de tener que decirlos ya que podrían minar nuestra motivación para llevar a cabo el propósito.

 

  • Compartir nuestro propósito con amigos y familiares nos ayudará afianzarnos con el propósito, el hecho de que puedan llegar a interesarse por saber cómo lo estamos llevando nos ayudará a identificarnos con lo que queremos llegar a conseguir.

 

  • Favorecer un entorno que propicie nuestra conducta de conseguir el propósito.
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