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Terapia para adicciones y drogodependenciasLos cambios emocionales que pueden aparecer al dejar de consumir alcohol.
Dejar el consumo de alcohol no implica únicamente cambios físicos. Cuando una persona está acostumbrada a consumir con frecuencia, el alcohol puede haber formado parte de sus rutinas, de su manera de relacionarse o de la forma de afrontar determinadas situaciones.
Por ello, dejarlo también puede provocar cambios en el estado de ánimo y en la manera de gestionar las emociones.
Cambios emocionales después de dejar el alcohol
Durante las primeras semanas, algunas personas pueden notar más irritabilidad, tristeza, desmotivación o cambios de humor. También puede aparecer una sensación de vacío cuando desaparecen situaciones o rutinas que estaban asociadas al consumo.
Por ejemplo, una persona que acostumbraba a beber después del trabajo, durante los fines de semana o cuando se reunía con amigos puede encontrarse ante situaciones en las que todavía no sabe cómo actuar sin consumir.
Esto no significa que estas emociones sean permanentes. El cerebro y las rutinas personales necesitan un periodo de adaptación mientras se construyen nuevas formas de afrontarlo.
Aprender a gestionar las emociones sin alcohol
Uno de los aspectos importantes es identificar qué funciones cumplía el consumo. En algunos casos, el alcohol se utilizaba para desconectar, afrontar problemas, relacionarse con otras personas o evitar determinadas emociones.
Cuando se deja de consumir, puede ser necesario desarrollar alternativas que permitan afrontar estas situaciones de una manera diferente.
Establecer nuevas rutinas, recuperar actividades abandonadas, mantener el contacto con personas de confianza y aprender estrategias para gestionar las emociones pueden facilitar este proceso.
¿Cuándo puede ser útil pedir ayuda?
No siempre es fácil realizar este proceso en solitario. Si los cambios emocionales dificultan el día a día, existen dificultades para mantener la abstinencia o el consumo se había convertido en una forma habitual de gestionar las emociones, el apoyo psicológico puede ser de ayuda.
La intervención puede permitir comprender la relación con el alcohol, identificar los factores que mantienen el consumo y desarrollar recursos para afrontar las diferentes situaciones sin necesidad de recurrir a él.
