Entender los pensamientos intrusivos y aprender a relacionarnos con ellos
Los pensamientos intrusivos son ideas, imágenes o impulsos que aparecen de manera involuntaria y que pueden resultar desagradables, incómodos o difíciles de ignorar.
Todos podemos tener este tipo de pensamientos en algún momento. Que aparezcan no significa necesariamente que reflejen lo que pensamos, queremos o somos. A menudo, precisamente porque nos generan malestar, intentamos evitarlos o encontrar una explicación a su significado.
¿Por qué aparecen?
Los pensamientos intrusivos pueden aparecer en diferentes momentos y estar relacionados con situaciones de estrés, ansiedad o preocupación. A veces son puntuales y desaparecen sin darles mayor importancia.
En otros casos, pueden repetirse y generar preocupación. Cuando intentamos controlarlos, evitarlos o comprobar constantemente qué significan, podemos acabar prestándoles todavía más atención.
¿Qué tipo de pensamientos podemos tener?
Pueden adoptar formas muy diferentes. Por ejemplo, pueden estar relacionados con el miedo a que ocurra algo, con dudas sobre uno mismo o con situaciones que la persona considera desagradables o contrarias a sus valores.
Pensar algo no significa quererlo
Una de las dificultades más habituales es confundir tener un pensamiento con estar de acuerdo con él. Pero un pensamiento es solo un pensamiento.
Intentar eliminarlo constantemente puede hacer que le prestemos todavía más atención y que acabe generando más malestar.
¿Qué podemos hacer ante un pensamiento intrusivo?
No siempre es necesario intentar eliminar un pensamiento para que deje de generar malestar. Algunas estrategias que pueden ayudar son:
-
Reconocerlo: identificar que se trata de un pensamiento intrusivo, sin darle automáticamente un significado.
-
No intentar expulsarlo: luchar constantemente contra el pensamiento puede hacer que le prestemos más atención.
-
Evitar comprobarlo: buscar continuamente si el pensamiento significa algo o si volverá a aparecer puede mantener la preocupación.
-
Volver la atención al presente: continuar con la actividad que estábamos realizando puede ayudar a no centrar toda nuestra atención en el pensamiento.
-
No juzgarnos por lo que pensamos: tener un pensamiento no define nuestra personalidad, nuestros valores ni nuestras intenciones.
¿Cuándo pedir ayuda?
Tener pensamientos intrusivos de forma puntual es habitual. Sin embargo, si aparecen con mucha frecuencia, provocan un malestar importante o interfieren en el día a día, puede ser conveniente consultar con un profesional de la psicología.
